MAITE RUIZ FLORES 06/2001 “Cuadernos de pedagogía, Nº303
En el articulo anterior, trataba la corta edad a la que a los niños se les está empezando a enseñar lectoescritura y la conveniencia o no de este hecho.
Tras leer y debatir el artículo de Maite Ruiz, “contra la dependencia de lo literal”, nos hacemos una pregunta. ¿Por qué pretendemos aprender lectoescritura antes en lugar de hacerlo mejor?
Cuando a los niños se les proponen actividades de lectoescritura los resultados son tan variados como niños hay. Si se les propone una pregunta sobre el texto, tienden a localizar directamente la respuesta en el texto en lugar de leer este e intentar responder con sus palabras que es lo que realmente se pretende. Se producen unas faltas de comprensión que se detectan en el momento en que la respuesta no guarda coherencia sintáctica con la pregunta formulada lo que delata que el alumno está simplemente trabajando las palabras del texto en lugar del texto como tal con un sentido y un significado concreto. Los alumnos tienden también a realizar paráfrasis del texto, que se detecta cuando responden a una pregunta sobre el texto copiando literalmente un fragmento del mismo donde parece que esta la respuesta aunque realmente no sea así. En definitiva, no se realiza una lectura atenta y como consecuencia no hay una buena comprensión lectora con lo que se evita de forma sistemática cualquier intento de expresión de forma autónoma y se terminan realizando paráfrasis literales del texto que se está trabajando.
Aunque puede existir una tendencia a creer que estos casos de paráfrasis y demás respuestas se dan en casos de alumnos que presentan un fracaso escolar la realidad no es así. Este fenómeno aparece también en alumnos que comprenden a la perfección y que no necesitan de ninguna manera recurrir a la cita textual para responder. Este procedimiento, de recurrir a la cita textual, hace que en numerosas ocasiones, el alumno, utilice expresiones y mecanismos de respuesta muchos más complicados de los que utilizaría si simplemente se limitara a entender el texto y contestar con sus propios conocimientos. Lo que nos da a entender que la utilización de este sistema no se puede explicar por la ley del mínimo esfuerzo. Por lo que la autora, Maite Ruiz, le da el nombre de dependencia de lo literal. Aunque no determina si al alumno dependiente literal será un fracaso escolar o por el contrario el alumno desfavorecido utiliza este sistema en un intento por aprobar sin para ello tener que comprender.
Estas actitudes de dependencia de lo literal, son realmente preocupantes, dado que sustituyen el acceso al significado, una tarea puramente humana, por la utilización mecánica de significantes y se acaba dependiendo en lugar de aprendiendo.
Al tratar este tema es del todo necesario hablar del profesorado sus criterios de calificación y de qué manera han contribuido o no al desarrollo de este fenómeno. Para ellos la aplicación por parte de los alumnos del método que estamos tratando, dependencia de lo literal, conlleva dos grandes inconvenientes: no permite verificar la comprensión ni diagnosticar el nivel de competencia lingüística. Pero ¿Contribuyen los docentes al desarrollo de este fenómeno?
A la hora de la corrección de los exámenes, frecuentemente se puntúa de mejor manera al alumno que, aún siendo correcta la respuesta, ha recurrido a la paráfrasis, mientras que se puntúa de forma más baja al que con alguna dificultad sintáctica y con faltas de ortografía es capaz de transmitir que ha entendido. En este caso, el mensaje que se transmite a los alumnos es que la importancia de la respuesta correcta no importando el proceso por el que se ha llegado a ella. Es de esta forma como se empiezan a formar los dependientes de lo literal.
Para poder expresarse con las propias palabras el alumno tiene que trabajar el tema anteriormente y haberlo aprendido de manera significativa de no ser así tendrá más dificultades a la hora de asociar o relacionar temáticas puesto que no sabrá interpretar los significados de cada una.
Contribuyen también en alguna medida a la formación de dependientes de lo literal muchos ejercicios de reconocimiento de conceptos, del tipo “Completa” o respuesta múltiple (a, b, c.) realizados de manera que se puede obtener la respuesta correcta mediante referencia a lo literal.
Que la dependencia de lo literal supone un problema grave, tenemos que tenerlo claro. No es suficiente con decirles a los alumnos que se expresen con sus propias palabras o que no copien del texto, porque en la mayoría de los casos el resultado compensa este procedimiento.
Debemos, por lo tanto, promover un aprendizaje significativo, con sistemas y metodologías que dificulten e incluso imposibiliten la utilización de la cita literal.”(Por ejemplo: Texto en primera persona y preguntas en tercera persona)”. Pero si cambiar la metodología en principio puede resultar un problema, se debe tener en cuenta que por encima de ella están los criterios de evaluación de cada docente, que son una gran herramienta para conseguir un cambio de lo literal a lo significativo. Potenciando y motivando a los alumnos que se esfuerzan por expresarse aún con faltas de ortografía y penalizando a aquellos que por el contrario recurren a la copia literal.
“Merece la pena reorientar nuestros criterios más hacia el verdadero aprendizaje que hacia los resultados”[]
[1] Maite Ruiz Flores (2001)